#FE9E20

domingo, 19 de febrero de 2012

War Horse: Emocionante galope



Siguiendo con la estela de las nominadas a mejor película, ahora le toca el turno a War Horse (Caballo de batalla), un cuento narrado con sumo cariño por uno de los mejores directores que nos ha dado el séptimo arte, Steven Spielberg.

He crecido con las películas de Steven Spielberg. Por su culpa no puedo mirar al mar tranquila y les tengo absoluto pánico a los tiburones, pero cada vez que echan Tiburón en tv la veo. Gracias a él, me emocioné por primera vez con una película (o segunda, que antes ET vi El Rey león) y soñaba con dinosaurios. Con Spielberg he disfrutado una y otra vez de una de las mejores sagas de aventuras de la Historia del cine (dejémoslo en trilogía). Su historia sobre el Holocausto y ese abrigo rojo que destaca entre el blanco y negro me sobrecogieron. Y gracias a él me empezaron a interesar las películas bélicas.



Ahora en War horse, nos muestra la historia de amistad entre un muchacho y un caballo. La historia es sosa, hay que reconocerlo, y no es la primera vez que nos encontramos frente a algo parecido. Pero claro, una anodina historia –a priori- en manos de El Rey Midas, puede acabar en algo bueno, y doy fe de que tito Steven lo ha conseguido.
Porque me da igual que gran parte de los amantes del cine estén más que encantados este año con películas que no son gran cosa como Los descendientes, o alaben a otras sin ningún encanto como Moneyball. War Horse puede resultar cursi –que lo es- y muchos culparán al director de querer sacar la lagrimilla fácil a toda costa, pero desde luego que emociona. 



Con un inicio poco prometedor y bastante flojo, asistimos al inicio de una amistad poco creíble entre un caballo y un joven granjero. Al principio no llegamos a empatizar con los protagonistas, y buena parte de la culpa la tienen la sucesión de tópicos de los primeros 40 minutos y la actuación del humano (es más expresivo el caballo que él).
Y es que, es en las pequeñas historias referentes a las aventuras del caballo donde Spielberg demuestra su mejor lado. Vemos el final de una de  ellas, tras las aspas de un molino, rodado con gran pericia, para poco después regalarnos una bella imagen en un establo por cortesía de una majestuosa fotografía. Con esa secuencia se inicia el principio de otra aventura: la de la niña y su abuelo.
Y he aquí una de las mejores partes del film. Una niña que, pese a varias desgracias y la cercanía de la Guerra, siempre demuestra una apasionante vitalidad y no tarda más de un minuto en ganarse el cariño del público. La relación con su abuelo es enternecedora y es muy fácil que te saquen más de una sonrisa.

La otra gran parte de la película corresponde a la Batalla del Somme. Ahí volvemos a ver secuencias que nos recuerdan en buena medida a Salvar al soldado Ryan, además de la escena más surrealista pero a la vez divertida y emocionante de la película. Me refiero al caballo perdido en tierra de nadie. Simplemente brillante.
En cuanto al reparto, resulta curioso que no esté plagado de estrellas, aunque eso no tiene por qué ser un lastre. Los secundarios más veteranos cumplen perfectamente su cometido en los primeros minutos: Emily Watson, David Thewlis y Peter Mullan. Una lástima que sus papeles se remitan a la consecución de tópicos… También tenemos a unos acertados Tom Hiddleston y Benedict Cumberbatch, a un notable Niels Arestrup y a una prometedora Celine Buckens.



En cambio, uno de los puntos flojos  resulta el protagonista humano de la cinta. Jeremy Irvine no solo no cumple, sino que decepciona. Es fastidioso dar con el típico chavalín guaperas cuya interpretación resulta insulsa y no transmite lo que se pretende. Es por ese motivo por el que al principio no empatizamos con su historia de amistad, si bien al final de la película su actuación mejora ligeramente.
Al flojísimo arranque del metraje  y al error de casting hay que añadirle lo que nos recuerda esta historia a otras muy parecidas. Irónicamente David Thewlis aparecía –haciendo un papel completamente distinto- en una agradable película de 1994 muy parecida a War Horse, llamada Belleza negra. Cierto es que la vi hace años, pero hay demasiadas similitudes que han contribuido a mi opinión sobre el film.

Convencional en su estructura dramática pero hermosa en sus imágenes, con una grandiosa puesta en escena, una maravillosa fotografía y una deliciosa banda sonora, que vuelve a recordarnos porque John Williams es el mejor compositor de cine de la Historia. War Horse es una de las mejores películas de una  temporada que, en general, ha sido bastante floja. Y aunque no sea una de las mejores de Spielberg, está a un buen nivel, no es pretenciosa porque da lo que ofrece en el tráiler y consigue emocionar.
Una pena que su director no esté nominado junto a Hazanavicious, Scorsese y Woody Allen. Parece difícil que su fotografía o su puesta en escena vayan a ser premiadas, porque frente a la competencia de The Artist y La invención de Hugo, sale perdiendo. Por no hablar de que el Oscar a mejor BSO prácticamente tiene el nombre de Ludovic Bource (The Artist).
Nota: 7,5 +




NOMINACIONES
Mejor película
Mejor fotografía
Mejor banda sonora original 
Mejor dirección artística
Mejor sonido
Mejores efectos de sonido

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